Infinite

Doble mitad


El dibujo, realizado sin prestar interés a la calidad artística, da un poco de miedo. No es que la foto sea muy mala, es que además el resultado es así de feo.

Uno de esos rostros estándar que pinto cuando me aburro o hablo mucho rato por teléfono o sólo quiero practicar con el trazado de caras. 

Cumbres del Nanga Parbat, la noche de azul


- ¿Hueles eso?
- ¿A porro?
- No, idiota, esa colonia.
- No huelo a nada en realidad.

Mísery, con tilde en la i de idiotas

Esto no es una queja quejicosa, es un grito de guerra. Porque estoy divinamente harta de tantas estupideces. Que vale que el mundo actual no tiene sentido, pero...
 

El clímax de teclarrea se ha visto cortado estos tres días por estar a prueba en un empleo hostelero. No quise decir nada por la antiquísima superstición de que se jodiera el asunto. Según me comunicaron esta tarde no hay permanencia, así que reescribo este post dejado a medias.

El factor disidente o distante


Llegar aquí, con el pelo ya rozando las pestañas y pasando los hombros. Por fin. Quedó atrás el estilo francés.

Llegar aquí, por alguien que puso PUTOS CAMAREROS en el buscador. Inquientante, irritante, desquiciante: aspirante. Porque vuelvo de un paseo como aspirante a camarera. Ya no es el juego de con 17 años, ni el favor al amigo encargado repartiendo flyers mientras paso toda la noche de marcha en su local; ahora es una oportunidad.

Y si no es el miedo, ¿cómo lo arreglas?

El 23 de abril de 1994 pisé flores, olor apestoso, miré el suelo y tuve que correr para vomitar letras. Nubes blancas, flor violeta. /Al fondo, montaña gris. Etcétera. 

El jardín sucio: limpiar, desbrozar y expulsar

Ha pasado una eternidad mezclada con páginas de gurús (nuevos y antiguos) en esto de la motivación, el pensamiento positivo, el pensamiento negativo, lenguaje no verbal y artes varias. Una frenética carrera por entender qué hago mal, qué se puede cambiar, o cómo no derrumbarse antes de llegar al objetivo.